DESARROLLO SOSTENIBLE: LA LUCHA POR LA INTERPRETACIÓN
Resumen
En la segunda mitad de los años
ochenta, y sobre todo a partir del "informe Brundtland" (Nuestro
futuro común, 1987), el concepto de desarrollo sostenible se generalizó como un
objetivo social aparentemente deseado por todo el mundo. Pero desarrollo
sostenible, igual que otras ideas (como democracia, socialismo, justicia social
o libertad, sin ir más lejos), resulta ser lo que alguna vez se ha llamado un
"concepto esencialmente discutible". Parece suscitar asentimiento
universal, aunque en realidad se dan de él varias interpretaciones, algunas
incompatibles entre sí. El texto intenta un ejercicio de clarificación
conceptual por la vía de proporcionar criterios operativos de sustentabilidad
ecológica. A partir del trabajo previo de economistas como Herman E. Daly se
sugieren los principios siguientes: principio de irreversibilidad cero,
principio de la recolección sostenible, principio del vaciado sostenible,
principio de la emisión sostenible, principio de selección sostenible de
tecnologías y principio de precaución. Se subraya que la sustentabilidad
ecológica así definida operativamente no puede entenderse en ningún caso como
una construcción puramente técnica, sino que contiene siempre importantes
elementos normativos. Este texto se publicó como capítulo 1 del libro de Jorge
Riechmann, José Manuel Naredo y otros autores De la economía a la ecología
(Trotta, Madrid 1995).
El concepto de desarrollo sostenible, según el informe
Brundtland, expresa la importante idea de que hemos de satisfacer nuestras
necesidades sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para
satisfacer sus propias necesidades. De otra forma: no debemos vivir hipotecando
el futuro de nuestros nietos, no deberíamos ser caníbales de nuestra progenie,
como el Saturno o Cronos del mito clásico (la pintura "negra" de Goya
conservada en el Prado proporciona a mi entender una buena representación
plástica de nuestra actual relación con las generaciones futuras... y con una
buena parte de las presentes). Nótese ya que el concepto de desarrollo
sostenible es irremediablemente normativo, tiene un gran "debemos"
dentro de la barriga: volveremos a este punto más abajo. Como se ha señalado,
el principal mérito de este informe estriba en el análisis de las
interrelaciones y los mecanismos de causación recíproca entre despilfarro en el
Norte del planeta, pobreza en el Sur y destrucción de la biosfera. Pero,
desgraciadamente, en el informe Brundtland se afirma que para conseguir este
desarrollo sostenible es menester que continúe el crecimiento económico tanto
en los países pobres del Sur del planeta como en los del rico Norte: y ésta
última afirmación parece ser la única que han retenido la mayoría de los empresarios
y de los políticos. Ello ha sometido el concepto de "desarrollo
sostenible" a una erosión semántica tremenda, cuyo último estadio puede
ser el empleo de la expresión crecimiento sostenido por nuestro incombustible súper
economista don Carlos Solchaga: con ella quiere expresar, sencillamente, un
crecimiento económico constante y regular en el tiempo, sin altibajos
desequilibradores. Cualquier contenido ecológico ha desaparecido del concepto,
que incluso es auto contradictorio si se piensa a fondo (2), pero la magia
verbal consigue retener un vago prestigio procedente de los análisis -en
ocasiones excelentes- del informe Brundtland.
"En el pasado la producción se consideró un beneficio en
sí misma. Pero la producción también acarrea costes que sólo recientemente se
han hecho visibles. La producción necesariamente merma nuestras reservas
finitas de materias primas y energía, mientras que satura la capacidad
igualmente finita de los ecosistemas con los desperdicios que resultan de sus
procesos. El crecimiento ha sido la medida de la salud nacional y social
empleada tradicionalmente por los economistas. Pero el crecimiento industrial
continuado en áreas que ya están altamente industrializadas es un valor sólo a
corto plazo: la producción presente sigue creciendo en perjuicio de la
producción futura, y en perjuicio de un medio ambiente frágil y cada vez más
amenazado. La realidad de que nuestro sistema es finito y de que ningún gasto
de energía es gratis nos pone frente a una decisión moral en cada momento del
proceso económico." Nicholas Georgescu-Roegen, Kenneth Boulding y Herman
Daly (1972). "Para proteger el medio ambiente hace falta al menos una
buena comida al día." R
El concepto de desarrollo sostenible, según el informe
Brundtland, expresa la importante idea de que hemos de satisfacer nuestras
necesidades sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para
satisfacer sus propias necesidades.
El desarrollo sostenible [sustainable development] es el
desarrollo que satisface
las necesidades de la generación presente sin comprometer la
capacidad de las
generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.
Encierra en sí dos
conceptos fundamentales:
* el concepto de 'necesidades', en particular las necesidades
esenciales de los
pobres, a las que se debería otorgar prioridad preponderante;
* la idea de limitaciones impuestas por el estado de la
tecnología y la organización
social entre la capacidad del medio ambiente para satisfacer
las necesidades
presentes y futuras"
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